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	<title>Jmorin's Journals</title>
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	<copyright>Copyright (c) 2005, Buzznet, Inc.</copyright>
	<author><name>jmorin</name></author>
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	    <title>Fl&#195;&#162;neur en Concepci&#195;&#179;n, Chile.</title>
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	    <issued>2006-08-17T01:34:00Z</issued>
	    <modified>2006-08-17T01:34:00Z</modified>
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	    <summary type="application/xhtml+xml"><![CDATA[<DIV align=justify><SPAN style="FONT-FAMILY: times new roman">"La multitud es su dominio, como el aire es el del pΓ‘jaro, como el agua&#133;]]></summary>
	    <author><name>jmorin</name></author>
	    <content type="application/xhtml+xml" mode="xml" xml:lang="en-us"><![CDATA[&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&quot;La multitud es su dominio, como el aire es el del p&#195;&#161;jaro, como el agua el del pez. Su pasi&#195;&#179;n y su profesi&#195;&#179;n es adherirse a la multitud. Para el perfecto paseante, para el observador apasionado, es un inmenso goce el elegir domicilio entre el n&#195;&#186;mero, en lo ondeante, en el movimiento, en lo fugitivo y lo infinito. Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes, ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, tales son algunos de los menores placeres de esos esp&#195;&#173;ritus independientes, apasionados, imparciales, que la lengua s&#195;&#179;lo puede definir torpemente&lt;/SPAN&gt;&lt;A title=&quot;&quot; style=&quot;mso-footnote-id: ftn1&quot; href=&quot;http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31790701#_ftn1&quot; name=_ftnref1&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;[1]&lt;/SPAN&gt;&lt;/A&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&quot;.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;El trayecto comienza, c&#195;&#179;mo no, desde una galer&#195;&#173;a, que vendr&#195;&#173;a siendo el pasaje en el fl&#195;&#162;neur, ubicada en Barros Arana entre Colo Colo y An&#195;&#173;bal Pinto, para luego ir, guiados por una tortuga, al &#226;&#156;centro del centro&#226;&#157;, a la &#226;&#156;parada del tonto&#226;&#157;: Barros Arana con An&#195;&#173;bal pinto, en donde se toma posici&#195;&#179;n estrat&#195;&#169;gica, y miro hacia atr&#195;&#161;s del camino que hice. Se tomar&#195;&#161;n el o&#195;&#173;do, el olfato y la vista, en el d&#195;&#173;a y la noche. La observaci&#195;&#179;n fue el d&#195;&#173;a S&#195;&#161;bado 27 de noviembre. Ahora, entremos a la fl&#195;&#162;neuria con separaci&#195;&#179;n est&#195;&#169;sica. &lt;/SPAN&gt;&lt;BR&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;BR&gt;El d&#195;&#173;a: El o&#195;&#173;do&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Murmullos, ecos del encierro en la galer&#195;&#173;a. Zapatillas sonando en el parquet, goma que anuncia la llegada de un alma a la contemplaci&#195;&#179;n m&#195;&#179;rbida de mercanc&#195;&#173;as&#226;&#166; pero no puede escapar del oleaje del exterior, que mece al viento que crea el zagu&#195;&#161;n. La sensualidad femenina irrumpe en tacones rasgando el parquet con car&#195;&#161;cter; da la impresi&#195;&#179;n de que es un caminar de pasarela, poniendo el peso en las caderas, meci&#195;&#169;ndolas&#226;&#166; y llegamos al paseo peatonal: qu&#195;&#169; exquisitamente me mece el murmullo&#226;&#166; hasta que me golpea una conversaci&#195;&#179;n, otra y otra m&#195;&#161;s: pasan a mi lado, capto palabras sueltas que dejan mucho para la imaginaci&#195;&#179;n y poiesis narrativa&#226;&#166; &#226;&#156;si pero yo&#226;&#166;&#226;&#157;, &#226;&#156;ya pueh hija&#226;&#157;, &#226;&#156;jajaja&#226;&#157;; diversidad de palabras, de gentes&#226;&#166; pero, como dijo Paul Valery, &#226;&#156;los hombres se distinguen por lo que muestran, y se parecen por lo que ocultan&#226;&#157;&#226;&#166;&lt;BR&gt;Estalla un grito infantil, vuelvo la cabeza: verborrea inocente y gr&#195;&#161;cil de un ni&#195;&#177;o que se maravilla por todo; ya bien lo dijo Giacomo Leopardo: &#226;&#156;los ni&#195;&#177;os encuentran todo en nada&#226;&#157;&#226;&#166; a lo lejos viene danzando la m&#195;&#186;sica al comp&#195;&#161;s de la brisa, bailando con el murmullo tomados de la mano. Avanzo, la m&#195;&#186;sica comienza a danzar con m&#195;&#161;s fuerza junto al murmullo, toma la iniciativa: le da el ritmo de paso a las gentes: bienvenidos al desfile de la cotidaneidad: bombo y caja de la m&#195;&#186;sica junto a las pisadas de las gentes&#226;&#166;&lt;BR&gt;&#226;&#156;Chao chao&#226;&#157; le da el paso a las ruedas de los skateboards: recuerdan la llegada de un tren que nadie espera; el skate le da vida al suelo, el cual nunca se siente tan vivo como cuando de la fusi&#195;&#179;n con otro objeto nace un sonido. &#226;&#156;Vamos, vamos&#226;&#157;; tacones extasiados con el suelo concibiendo un golpeteo que rima asonantemente con el grito de la vendedora de ced&#195;&#169;s piratas &#226;&#147; Estalla y rompe un grito infantil&#226;&#166; un autito el&#195;&#169;ctrico recuerda a la m&#195;&#161;quina de anta&#195;&#177;o, y ahora un bal&#195;&#179;n de b&#195;&#161;squetbol acompa&#195;&#177;a a este autito dando botes: sonr&#195;&#173;e el suelo. &#226;&#156;m&#195;&#186;sica, pel&#195;&#173;culas, juegos&#226;&#157;; ni&#195;&#177;os y su caracter&#195;&#173;stica habla de altos decibelios hace despertar a la cotidaneidad de s&#195;&#173; misma&#226;&#166; lleg&#195;&#179; el tren (y por lo tanto, el man&#195;&#173; tostado): sonr&#195;&#173;e, esta vez, la infancia.&lt;BR&gt;Tomo asiento en el centro del centro: el Kino salta sobre la multitud potentemente&#226;&#166; es la voz del consumo: oportunidad de la autorrealizaci&#195;&#179;n humana a trav&#195;&#169;s del dinero; todo esto mientras la catedral se hace presente al recordarle a la multitud que Dios est&#195;&#161; mirando con las campanadas, que son ocho&#226;&#166;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;El olfato&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;La mujer llega a la galer&#195;&#173;a: golpea y hace girar la cabeza un dulce y primaveral perfume; brilla, reluce, destruye la sequedad del polvo fr&#195;&#173;o de la galer&#195;&#173;a&#226;&#166; pero &#195;&#169;ste olor vuelve, vuelve sin hacerse notar&#226;&#166; es un olor cotidiano, es un no-olor&#226;&#166; predomina en la galer&#195;&#173;a hasta llegar al paseo. El no-olor se torna tibio: puedo oler los rayos del sol a trav&#195;&#169;s del polvo; suena exquisito, pero no lo es, a menos que seas un pordiosero: ellos est&#195;&#161;n hechos de rayos de sol en polvo. Camino con mi tortuga, me adentro en la multitud: oleadas de perfumes y colonias de todo tipo: podr&#195;&#173;a decir el nivel socioecon&#195;&#179;mico de las gentes&#226;&#166; pero no: predominan los perfumes &#226;&#156;con clase&#226;&#157;, caros. Con el perfume la mujer te invita a seguirla mientras te gui&#195;&#177;a el ojo y el hombre se hace notar dejando una estela: al principio fuerte y repelente, pero que al final se torna hacia una sonrisa. El desfile de ruidos anteriormente mencionado es acompa&#195;&#177;ado por este singular desfile de perfumes, que se desvanecen raudamente; se suceden inmediatamente, sin dejarle espacio al no-olor (esto cuando estoy en la multitud).&lt;BR&gt;Palomitas de ma&#195;&#173;z tibias reviven la ni&#195;&#177;ez; fritangas avivan la gula. Los olores est&#195;&#161;n constantemente avivando el l&#195;&#173;bido&#226;&#166;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;La visi&#195;&#179;n&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Oscuridad de la galer&#195;&#173;a; mujer vitrineando de brazos cruzados. Vestimentas opacas y tristes; mira ropas de vivos colores... es como si la mujer envidiara a las maniqu&#195;&#173;es al tener esa mirada perdida con el cuello un poco inclinado a su derecha&#226;&#166; La luz apenas se asoma por las dos entradas; se refleja en el parquet: melancol&#195;&#173;a. Salgo de la galer&#195;&#173;a y las nubes reflejan la luz; pareciera que la aumentan.&lt;BR&gt;Afuera, la multitud tiene cara de &#226;&#156;no tener culpa de nada&#226;&#157;; visten con colores oscuros y, al igual que la mujer en la galer&#195;&#173;a, vitrinean ropas de colores vivos, de estilo &#226;&#156;cool&#226;&#157;, como un &#226;&#156;bac&#195;&#161;n de discoteque&#226;&#157;.&lt;BR&gt;Los adultos llevan ocupadas las manos: bolsas, bolsas y m&#195;&#161;s bolsas, hijos, hijas&#226;&#166; t&#195;&#173;pico &#226;&#156;vamos a pasear&#226;&#157; en familia.&lt;BR&gt;Se transita m&#195;&#161;s por los costados en vez del centro; se recrean mejor los ojos y as&#195;&#173; la libido&#226;&#166; O vitrineas mercanc&#195;&#173;a, o vitrineas gente: una especie de fl&#195;&#162;neur pero m&#195;&#161;s inocente y menos agudo son las gentes de las bancas, &#195;&#161;vidos observadores&#226;&#166; &#194;&#191;o deber&#195;&#173;a decir mirones, voyeristas? En el paseo peatonal la multitud despliega su libido de varias maneras: tironeando, vitrineando, consumiendo&#226;&#166; especialmente me da risa c&#195;&#179;mo los adultos conversan mientras el ni&#195;&#177;o tironea el brazo de la madre pidi&#195;&#169;ndole alguna chucher&#195;&#173;a de los puestitos que se encuentran bajo un &#195;&#161;rbol, o en las esquinas; como el infante mira la madre hacia arriba con cara de &#226;&#156;ten piedad&#226;&#157; y &#195;&#169;sta act&#195;&#186;a como si no tuviera si quiera hijo.&lt;BR&gt;Ah&#195;&#173; vienen los skaters: la multitud se abre para ellos; &#195;&#169;stos pasan flotando despreocupados, llevando el estandarte de la moda tatuado en su actitud y vestir&#226;&#166; se lo ve orgullosos, sudando entre sonrisas y risas, gritos, llantos y estallidos conversacionales&#226;&#166; y llega la pirater&#195;&#173;a con los vendedores callejeros de ced&#195;&#169;s: pel&#195;&#173;culas, juegos y m&#195;&#186;sica que alfombran el suelo son opacados por un ni&#195;&#177;o en un autito el&#195;&#169;ctrico; para y mira a su alrededor, contin&#195;&#186;a, se detiene y mira a su progenitor, avanza&#226;&#166;&lt;BR&gt;Un poco m&#195;&#161;s adelante, hay modelos de Adidas en conjunto con Smartcom, de los cuales uno tiene un bal&#195;&#179;n de f&#195;&#186;tbol. Llega un ni&#195;&#177;o y trata de quitarle el bal&#195;&#179;n: el modelo lo elude, jugando con gran simpat&#195;&#173;a, el ni&#195;&#177;o vuelve y nuevamente lo eluden, el ni&#195;&#177;o se cabrea; refunfu&#195;&#177;a y se va donde su padre. El modelo r&#195;&#173;e: d ala impresi&#195;&#179;n de que se rebaj&#195;&#179; a la altura del ni&#195;&#177;o: hay cierta soberbia orgullosa en su lenguaje corporal.&lt;BR&gt;A mi lado un rat&#195;&#179;n alado urbano camina, aletea, pica el suelo, despreocupado de la multitud y viceversa: no hay sonrisas, tampoco caras largas; todos son arrullados por el vaiv&#195;&#169;n de la multitud.&lt;BR&gt;Llego al centro del centro, tomo asiento y me atacan vendedores callejeros con sus chucher&#195;&#173;as, juguetes, globos, art&#195;&#173;culos de vestuario; basureros que juguetean y bromean con el Kino. Fotograf&#195;&#173;a en perspectiva: Concepci&#195;&#179;n - An&#195;&#173;bal Pinto &#226;&#147; ocho de la tarde &#226;&#147; Hush Puppies &#226;&#147; Farmacias ahumada &#226;&#147; Almacenes Par&#195;&#173;s &#226;&#147; el centro del paseo vac&#195;&#173;o; los flancos atestados con aquella multitud borracha en su propio libido. Miro a mi zapatilla izquierda, que me saluda y suspiro.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;La noche: el o&#195;&#173;do&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;M&#195;&#186;sica, m&#195;&#186;sica fuerte, saturada: la radio no da m&#195;&#161;s. Gritos, risas de los vendedores que juegan entre ellos. Paran la canci&#195;&#179;n, ponen otra m&#195;&#161;s canchera, de esas que se bailaban en la primera mitad de los noventa. Mientras mejor radio, mientras m&#195;&#161;s decibelios, m&#195;&#161;s p&#195;&#186;blico atrae para vender mercanc&#195;&#173;a; es una feroz batalla entre radios, m&#195;&#186;sicas y amigos hechos en el paseo.&lt;BR&gt;Cambia el acento y tono de las conversaciones: la chabacaner&#195;&#173;a, la villa llega y se toma el paseo peatonal; por el tono de las voces meci&#195;&#169;ndose en la m&#195;&#186;sica se nota felicidad, juego&#226;&#166; qui&#195;&#169;n fuera y qui&#195;&#169;n pudiera ser aquellas voces alguna vez&#226;&#166; ser un grito, una carcajada nocturna en la fiesta de la villa del paseo&#226;&#166; &#226;&#156;buena po&#226;&#153; hue&#195;&#179;n&#226;&#157;, &#226;&#156;jajaja conchetumare&#226;&#157;, &#226;&#156;oye ponte la cuatro, esa es buena&#226;&#157;, &#226;&#156;no, la siete, la siete&#226;&#157;, &#226;&#156;&#194;&#191;ten&#195;&#173; un cigarro?&#226;&#157; avivan, entre otras frases, la fiesta.&lt;BR&gt;Camino hacia el exterior, hacia el patio de la fiesta: el centro del centro. El silencio se cotidianiza: el silencio es el murmullo de los estudiantes y adultos conversando con sus compinches, parejas, amistades&#226;&#166; van apurados, cansados: resoplan al terminar cada frase. Tomo asiento en el centro y oigo la &#195;&#186;ltima conversaci&#195;&#179;n por celular; ojala el chiquillo consiga el dinero para pagar, como lloriqueaba en la conversaci&#195;&#179;n, el alquiler de la pieza.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;El olfato&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Humedad.&lt;BR&gt;El no-olor se torna fr&#195;&#173;o, h&#195;&#186;medo: ahora se huele el roc&#195;&#173;o; el roc&#195;&#173;o se cotidianiza. Ya no hay m&#195;&#161;s desfiles de perfumes; el no-olor acapara todo, angustiando, entumiendo los huesos, mientras el olor a tabaco angustia al fumador e irrita al no fumador.&lt;BR&gt;Reina el no-olor junto al olor a viejo, rancio; la ciudad se viste de andrajos que apestan y te susurran lo que han vivido a trav&#195;&#169;s del hedor. Estalla de repente un fuerte olor a orina; infaltable, en una esquina visible.&lt;BR&gt;El olor, los olores de la noche te muestran m&#195;&#161;s o menos c&#195;&#179;mo fue el d&#195;&#173;a: sobre todo si fue bueno o malo, que es lo que importa&#226;&#166; &#194;&#191;o no?&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;La vista&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Corren, se empujan, r&#195;&#173;en, gesticulan parafernalicamente: la villa se instala en la ciudad con su mercanc&#195;&#173;a: los ced&#195;&#169;s piratas alfombrando el paseo a destajo. La multitud es ahora la de la villa, el paseo se transforma en esquina de villa, con radios, s&#195;&#161;ndwiches, huevos duros, taburetes y mucho sencillo en los bolsillos. La mujer m&#195;&#161;s habladora, que tiene un verdadero c&#195;&#173;rculo oy&#195;&#169;ndola, gesticula con atisbos de psicopat&#195;&#173;as, agresiva, autoritaria, dientes chuecos, abre los brazos, entrelaza los dedos, se rasca, escupe, r&#195;&#173;e y echa a su audiencia&#226;&#166; todo un personaje nocturno.&lt;BR&gt;Los hijos de la villa en el d&#195;&#173;a, son en la noche los hijos del paseo. Correteando, jugando, con los mocos de la nariz colgando de sus fosas nasales, brillan en la oscuridad, encandilan a las luces, las intimidan con su radiante gracia; con una sola sonrisa cegan mi atenci&#195;&#179;n: felicidad a la orden.&lt;BR&gt;El despliegue de la libido es cambiada por la fiesta villera, m&#195;&#161;s sana, menos alienada; es una sonrisa, son sonrisas, hermandad. La multitud no es despreocupada; no est&#195;&#161; pendiente de s&#195;&#173;, pero al surgir alg&#195;&#186;n peligro para ella, se repliega en s&#195;&#173; misma y lucha o corre junta en direcciones distinas.&lt;BR&gt;Un ni&#195;&#177;o orina en la entrada de una farmacia, ansioso de volver al juego. Envidiable.&lt;BR&gt;Voy hacia el centro del centro: ya no est&#195;&#161; la villa, cambia el ambiente; parejas, estudiantes, amistades&#226;&#166; todos apurando, debido a la hora: el centro es angustia, ansia; le temen a la villa: el imaginario social les hace temerle. Curioso: para la villa, estas personas son los compradores de su mercanc&#195;&#173;a; para los transe&#195;&#186;ntes, la villa es signo de inseguridad, delincuencia, robo, asalto, angustia: nunca en el d&#195;&#173;a hab&#195;&#173;an deseado ser r&#195;&#161;pidos y llegar o estar en su casa, e incluso en su cama. Conversaciones raudas, toscas, resoplando con cara de cansancio, celulares&#226;&#166; &#194;&#161;benditos celulares para los padres de los j&#195;&#179;venes! &#226;&#156;voy en camino papi&#226;&#166; si&#226;&#166; mas o menos&#226;&#157; se lee en su lenguaje facial. Los polos se dan en una sola calle: la villa y el sector residencial personificados&#226;&#166; deleite del fl&#195;&#162;neur marxista.&lt;BR&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;A title=&quot;&quot; style=&quot;mso-footnote-id: ftn1&quot; href=&quot;http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=31790701#_ftnref1&quot; name=_ftn1&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;[1]&lt;/SPAN&gt;&lt;/A&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt; Baudelaire, Charles, &#226;&#156;Salones y otros escritos sobre arte&#226;&#157;, Ed. Visor, serie la balsa de la medusa, Madrid, 1996, p. 358&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;------------------------------------&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&quot; The multitude is his domain, like the air is that of the bird, as the water that of the fish. His passion and his profession is to stick fast to the multitude. For the perfect walker, for the passionate observer, it is an immense joy to choose domicile between the number, in the undulating thing, in the movement, in the fugitive thing and the infinite thing. To be out of house, and to feel, nevertheless, the center of the world and to remain secret to the world, such they are some of the minor pleasures of these independent, passionate, impartial spirits, that the language only can define (1)&quot;.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;The ride begins, how not, from a gallery, which would come being the passage in the fl&#195;&#162;neur, located in Barros Arana between Colo Colo and An&#195;&#173;bal Pinto,  and then to go, guided by a tortoise, to the &quot; center of the center &quot;, to the &quot; stop of the idiot &quot;: Muds Trick with pinto An&#195;&#173;bal, where strategic position takes, and I look backward of the way that I did. There will take the ear(hearing), the smell and the sight, in the day and the night. The observation was the day Saturday on November 27. Now, let's enter to the fl&#195;&#162;neurism with sthesic separation.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;The day: The ear&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;Ripples, echoes of the confinement in the gallery. Slippers sounding in the parquet, rubber that announces the arrival of a soul to the morbid contemplation of goods &#226;&#166; but cannot escape of the surge of the exterior, that mece to the wind that creates the vestibule. The feminine sensuality irrumpe in heels tearing the parquet with character; she gives the impression of which it is one to walk of gangplank, putting the weight in the hips, shaking them&#226;&#166; and we come to the pedestrian walk: what exquisitely me mece the ripple &#226;&#166; until a conversation strikes me, other one and another more: they pass by my side, I catch free words that stop very much for lmagination and narrative poiesis... &quot; yes, but I &#226;&#166; &quot;, &quot; already, daughter &quot;, &quot;hahaha&quot;; diversity of words, of peoples &#226;&#166; but, as Paul Valery said, &quot; the men differ for what they show, and they look alike for what they conceal &quot; &#226;&#166; an infantile shout Explodes, I turn the head: verborrea innocent and graceful of a child who astonishes for everything; already well Giacomo Leopardo said it: &quot; the children find everything in nothing&quot;...In the distance the music comes dancing to the compass of the breeze, dancing with the ripple taken of the hand. Tender, the music begins to dance with more force close to the ripple, takes the initiative: it(he,she) gives the pace of step to the peoples: welcome to the parade of the cotidaneidad: bass-drum and box of the music together with the trodden ones of the peoples &#226;&#166; &quot; Chow chow &quot; gives the step for the skateboard's wheels: they remember the arrival of a train that no one waits; the skateboard brings the soil back to life which it never feels so alive as when it mixes with another object for giving birth to a sound. &quot; We go, go &quot;; heels captivated with the soil concibiendo a hammering that rhymes asonantemente with the shout of the saleswoman of ced&#195;&#169;s pirates - Explodes and breaks an infantile shout &#226;&#166; an electrical tiny car resembles the yesterday's machine, and now a ball of basketball accompanies this tiny car reounding: the soil smiles. &quot; Music, movies, games &quot;; children and their characteristic speech of high decibels does awakening to the cotidaneidad of yes same &#226;&#166; there came the train (and therefore, the brown peanut): it smiles, this time, the infancy.&lt;BR&gt;I take seat in the center of the center: the Kino jumps on the multitude outrageously... it is the voice of the consumption: opportunity of the autorrealizaci&#195;&#179;n humanizes across the money; all that while the cathedral becomes present on him having remembered the multitude that God is looking with the rings, which are eight &#226;&#166; &lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;The smell &lt;BR&gt;The woman comes to the gallery: the head throbs and makes turn a sweet and spring perfume; it shines, re-shines, destroys the dryness of the cold dust of the gallery... but this smell returns, (will continue)&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;

&lt;DIV align=justify&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-FAMILY: times new roman&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;]]></content>
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